Ruta Cultural Combinada del Cementerio de Montjuïc
Cementerio: Montjuic
Tipo de ruta: Cultural
El cementerio de Montjuïc se construyó el año 1883 bajo la dirección de Leandre Albareda i Petit, arquitecto municipal de Barcelona. El contexto era de crisis económica i era necesario encontrar soluciones creativas a los problemas sociales que el crecimiento económico y la expansión demográfica urbana provocaban. Desgraciadamente, eran tiempos afectados por constantes epidemias, y el cementerio de Poblenou, el primero de la ciudad, era ya insuficiente. Es por este motivo que el alcalde de Barcelona, el Sr. Francesc Rius i Taulet, le encomendó a Leandre Albareda la construcción de un nuevo recinto, antiguamente conocido como el cementerio del Sur Oeste.

La zona donde se construyó era un espacio de la montaña de Montjuic prácticamente deshabitado, solo ocupado por algunos terrenos agrícolas, y se pensó que sería ideal para diseñar un proyecto culturalmente ambicioso. Para hacerlo, Albareda siguió los modelos de otros cementerios europeos, como el Père Lachaise de Paris. Su objetivo era construir un cementerio que, en su totalidad, expresara el poder de la ciudad de Barcelona con un diseño racional y ornamental, y con unas sepulturas monumentales, que en cierto modo contrarrestaban la crisis financiera de 1881 que tanto afectó a la sociedad. Quería proyectar un monumento de monumentos.
Al mismo tiempo, creyó que tenía que ser un cementerio donde se pudiera recoger a todo el mundo. Aquellos eran tiempos difíciles y las tensiones sociales entre las diferentes clases sociales se hacían cada vez más patentes por la gran diversidad y jerarquización social que existía. Sin embargo, Leandre Albareda proyectó un cementerio coherente y reconciliador. Todo el mundo tenía su lugar, la burguesía disponía de panteones, las clases medias tenían tumbas y nichos de todo tipo, y las clases populares eran enterradas en fosas comunes que intentaban no serlo. También se reservó un espacio al margen del cementerio para adaptar un recinto por los cristianos otras confesiones y otro recinto por los librepensadores (espiritistas, masones, ateos, etc).
Así pues, el 17 de marzo de 1883 se inauguró el cementerio de Montjuic, y dos días más tarde se enterró el primer difunto, Josep Fontrodona y Vila, muerto en Matanzas, Cuba. Hay que decir que el cementerio fue evolucionando según las convicciones y los intereses de cada momento, por lo cual el proyecto de Leandre Albareda se vio modificado, igual que el Eixample de Cerdà. Sin embargo, las clases dirigentes barcelonesas, haciéndose suyo el concepto de cultura como forma de prestigio y distinción social, encargaron obras a los mejores arquitectos, escultores y artistas del momento. Es por este hecho que el cementerio de Montjuic se ha convertido en un museo al aire libre y está considerado como uno de los más significativos de Europa.
1- SEPULTURA RAMÓN BLANCO DE ERENAS_Vía Sta. Eulalia, Agr. 2a, núm. 14 Bis
Realizada en 1908 por el arquitecto Juli Maria Fossas, la sepultura destaca por un ángel sentado con los ojos fijos al cielo, obra de Josep Campeny, que guarda la sepultura del militar Ramón Blanco de Erenas (1833-1906), capitán general de Cuba, Filipinas y Cataluña. Otro ángel en corona el retrato donde aparece un epitafio que proclama con orgullo “Siempre cumplí cono mi deber”, una muestra que la relación de la ciudad con los representantes militares del gobierno de la Restauración era conflictiva y a menudo violenta. Los altos mandos militares apoyaron la política colonial y la represión de los movimientos sociales y políticos que iban en contra del proyecto de la Restauración borbónica: el sindicalismo y, a veces, el catalanismo.




2 – PANTEÓN ÀNGELA BRUTAU, VDA. TERRADAS_ Vía St. Josep, Agr. 2a, núm. 11 Bis
Proyectado por el prestigioso arquitecto Josep Puig i Cadafalch en 1905, con trabajos escultóricos del destacado escultor Eusebi Arnau, el panteón se realizó con piedras de Montjuic, dispuestas de manera escalonada y tajadas rústicamente, y coronado con una columna de bronce esculturada con altos relevos que acaba en una cruz. En el fuste y en la base de la columna aparecen un gran número de figuras humanas, animales y objetos que, separados por motivos vegetales, parecen seguir una línea ascendente y rodeando. Puig y Cadafalch había proyectado también en 1905 la Casa Terradas, conocida popularmente como la Casa de les Punxes, residencia de una familia de industriales del textil que fue conocida sobre todo por Bartomeu Terradas y Brutau (1874-1948), jugador y Presidente del Fútbol Club Barcelona.



3 – SEPULTURA DEL DR. FARRERAS FRAMIS_ Vía Sta. Eulalia, Agr. 1a, núm. 6
La sepultura de Jaume Farreras Framis (1845-1907), doctor en medicina y cirugía, y catedrático de anatomía, fue proyectada por el arquitecto Emili Cortés en 1888 y presidida por una escultura de gran realismo, obra del artista Rossend Nobas. Monumento de planta cuadrada, sobre el sepulcro y en decúbito supino vemos la figura de un esqueleto de mármol envuelto en un sudario del mismo material, que lo cubre en toda su longitud, dejando únicamente al descubierto el cráneo y las manos. Este asunto tiene un doble mensaje: por un lado, hacer referencia a la muerte en sí misma, y por otro, hacer referencia explícita a la profesión del difunto. Nobas fue un hombre representativo del momento y uno de los pilares de la escultura catalana.




4. PANTEÓN DE LLUÏSA DENÍS I SANTIAGO RUSIÑOL_ Vía Sta. Eulalia, Agr. 1a, núm. 10
El panteón propiedad de Lluïsa Denís y Reverter (1862-1946), autora teatral, compositora y pintora, fue construido en 1887. Lluïsa Denís se casó con Santiago Rusiñol y Prats (1861-1931), artista polifacético que se convirtió en uno de los líderes del modernismo en Cataluña, tanto por sus obras pictóricas, literarias y como por sus escritos, siendo decisivo en las ideas estéticas de su tiempo. La sepultura de estilo ecléctico destaca por el gran ángel con las alas plegadas y una actitud hierática realizado por el reconocido escultor Enric Clarasó. El entierro de Rusiñol es recordado por ser uno de los más emotivos y multitudinarios de la historia de Barcelona.



5. SEPULTURA DE SILVIA PÉREZ, VDA. LEAL DA ROSA_ Váa Sta. Eulalia, Agr. 1a, Letra I
Tumba sencilla proyectada en 1903 por Leandre Albareda, arquitecto autor de los planos y director de las obras del cementerio, en memoria de Antonio Leal da Rosa, un indiano portugués y accionista del Banco Hispano Colonial, el cual se encargaba de financiar el costoso dominio de las posesiones coloniales españolas. Destaca por el trabajo escultórico de aspecto simbólico que realizó Enric Clarasó y donde aparece una figura exenta de cuerpo entero que representa una mujer joven, esbelta y frágil, de ojos cerrados, cabellos largos y ropas envolventes que ayudan a producir una sensación de despegue. La obra modernista de formas sinuosas y suaves, y de expresión espiritual y profunda, demuestra la secularización del siglo XIX y la evolución de las alegorías cristianas, las cuales perdían el relieve que habían tenido en el arte. La ternura, el confort, asociados a la mujer, a la madre, se convierten en fundamentales en el momento de la muerte, y también después de la muerte. Además, la mujer también es símbolo de valores sociales y morales fundamentales, como la sabiduría, la generosidad y el amor o la caridad. Se trata también de la belleza y la sensualidad contra la muerte.

6. SEPULTURA DE ÁNGEL GUIMERÀ_ Vía St. Josep, Agr. 3a, núm. A-9
El hipogeo fue adquirido en 1884 por Àngel Guimerà y Jorge (1845-1924), dramaturgo, poeta y político considerado uno de los máximos representantes de la Renaixença catalana. La obra Mar i Cel estrenada al Teatro Romea el 1888, lo proyectó internacionalmente y, posteriormente, consolidó su carrera con otras tan populares como Maria Rosa, Terra Baixa o La filla del mar entre otros. Junto a Valentí Almirall y como Presidente de la “Lliga de Catalunya” impulsó las instituciones catalanas, siendo ponente de las Bases de Manresa, el primer documento que recogía las bases para constituir un autogobierno en Cataluña. Fue nombrado Presidente del Ateneo Barcelonès, desde el cual dio un valor a la lengua y a la cultura catalana con el objetivo de normalizarla. Como muestra de esto hizo el discurso inaugural en catalán, hecho que no se había producido nunca antes. Junto con Àngel Guimerà se enterró Pere Aldavert (1850-1932), periodista y político referente por los inicios del movimiento catalanista, con el cual le unió una relación personal.



7. SEPULTURA DE JOSEP F. FONRODONA I VILA_ Vía St. Josep, Agr. 3a, núm. A-14
En este hipogeo se enterró el primer difunto del cementerio, Josep F. Fonrodona y Vila, pocos días después de la inauguración del recinto. Cómo indica el epitafio, fue un indiano que se fue a Cuba para probar fortuna, y en su caso lo consiguió, convirtiéndose en el alcalde de la ciudad de Matanzas. No es un hecho sin importancia que el primero enterrado en el cementerio fuera un catalán establecido en Cuba, al contrario, es muy indicativo del papel fundamental de los indianos y el capital que repatriaban en la Barcelona de aquellos años, sobre todo en el impulso industrial, en el modernismo y, también, en la creación del nuevo cementerio de Montjuic.

8 – PANTEÓN BATLLÓ Y BATLLÓ_ Vía Sta. Eulalia, Agr. 3a, núm. 8
El Panteón Arco-Cueva de la familia de industriales de la hilatura y el tejido Batlló y Batlló, una de las empresas textiles más grandes y modernas de su época. El proyecto, de 1886, obra de Josep Vilaseca, es un monumento en piedra de Montjuic situado al rellano de la escalera. Fue excavado en la roca -como los hipogeos egipcios- y se finalizó el 1889. En ella intervinieron los escultores Manuel Fuxà en la fachada, realizando los dos grandes ángeles y Enric Clarasó en el interior, en la cámara funeraria, que tiene mármoles de colores, donde esculturó unas cariátides. Además, cuenta con trabajos de los marmolistas Padró y Sento, y otros de forja de Pere M. Sancristòfol, aplicaciones de calidad, particularmente notables en la puerta de acceso. Las alusiones al arte egipcio son evidentes: la forma de la fachada de piedra, el disco solar alado colocado sobre la puerta, las columnas papiriformes adosadas a ambos lados, que tienen a modo de capitel dos búhos del mismo cariz; a los laterales hay un relieve de ramos de flores de adormidera, símbolos del sueño y de la muerte. Con los dos ángeles perfectamente adornados, portadores de una cruz alada en el tocado, se forma un conjunto muy unitario, que no es común. Josep Vilaseca fue el autor del Arco de Triunfo de la Exposición Universal de Barcelona de 1888 y de diferentes casas para la misma familia; es un importante representante del premodernismo catalán.




9. PANTEÓN DE MARIÀ DE REGORDOSA_ Vía Sta. Eulàlia, Agr. 3a, núm. 20
Panteón modernista que proyectó en 1895 Miquel Pascual, quien fue arquitecto municipal de Sant Feliu de Llobregat, Vic, Sabadell, Gracia y Barcelona. Autor del plan topográfico de Gracia, proyectó también la casa de la Vila y el Mercado de la Llibertat (1888), así como el santuario de San José de la Montaña (1894). El monumento con trabajos escultóricos de Vives, de mármol blanco, de grandes proporciones y con mucha exornación, destacan los trabajos escultóricos ornamentales llevados a cabo con un modelado muy fundido. Detrás del ángel hay un sarcófago que apoya en una base grande, decorado con una serie de cabezas de angelitos de influencia barroca y de cruces, yuxtapuestas. Fueron muy alabados ya en su construcción los candelabros de hierro forjado de 3,70 m de altura de la parte posterior. La lápida expresa el deseo con que se realizó este monumento: el recuerdo por parte de su esposa y la exaltación de la memoria del difunto Marià de Regordosa, industrial textil y fundador de una de las primeras colonias industriales de Cataluña ubicada en el Pont de Vilomara.

10 – PANTEÓN DE SALVADOR BONAPLATA_ Vía Sta. Eulalia, Agr. 3a, núm. 19
El panteón fue construido en 1886 por Antoni Serra y Pujals, el cual hizo un monumento ecléctico, con elementos clásicos y también egipcios. Tiene varios elementos decorativos a destacar, como son las ventanas laterales ornamentadas con vitrales plomados y los bronces de la prestigiosa casa Masriera. Destaca un relieve de mármol en forma de medallón que representa la faz de Cristo, y la parte superior del panteón termina en un pedestal que sostiene una estatua con indumentaria clásica que representa la Religión, ejecutada en mármol por Josep Reynés. La figura lleva una estrella en la frente, y el brazo derecho levantado hacia el cielo, sujeta una cruz con la mano derecha, mientras que con la izquierda sostiene una palma de bronce. Reynés, artista creador de figuras distinguidas de belleza austera, formado en París, hizo esculturas importantes para que se incorporasen a la arquitectura. La familia Bonaplata llevó la máquina de vapor a las industrias, siendo pionero en todo el Estado con la inauguración en 1833 de la Fábrica Bonaplata en la calle Tallers de Barcelona.

11- PANTEÓN DE LA RIVA_ Vía Sta. Eulalia, Agr. 3a, núm. 15
Para erigir un artístico panteón, la familia de la Riva convocó un concurso de proyectos, que lo ganó el arquitecto Antoni Maria Gallissà. Proyectado en 1892 en estilo neogótico, la parte escultórica corrió a cargo de Eusebi Arnau y de los hermanos Juyol. Francesc Tiestos trabajó los hierros repujados y Esteve Andorrà los de forja. Monumento de planta octogonal construido en piedra de Montjuic, muy ornamentado, que hace patente los conocimientos de las artes aplicadas obtenidos por Gallissà en el Castell dels Tres Dragons del Parque de la Ciutadella, junto a Domènech i Montaner, y Puig i Cadafalch. Los periódicos comentaban en 1895 que llamaba extraordinariamente la atención. El interior del panteón era digno de ver por la riqueza de los mármoles y hierros forjados y repujados, así como por la novedad introducida en la tumba, a la quese descendía por medio de un ascensor.

12 – PANTEÓN GENER_ Vía Sta. Eulalia, Agr. 3a, núm. 71
Panteón capilla de estilo neogótico que proyectó el arquitecto Josep Majó en 1902, con trabajos escultóricos en mármol de Josep Reynés, fue construido con piedra de Murcia, posiblemente por J. Tarrach, y con una superficie de 64m2. Las obras concluyeron en 1906. La cuantía de presupuesto, la suntuosidad de la obra y la ubicación fueron motivos muy valorados por la categoría que podría dar al recinto. En este panteón hay severidad y suntuosidad a la vez, dominan los elementos propios del estilo gótico, pero los detalles ornamentales tienen algo del estilo moderno de la época. Es de planta cuadrada, de ejecución sobria, buen tratamiento de ropas y el sentimiento en el rostro. Del mismo escultor Reynés es el relieve inscrito en el tímpano de la puerta con el tema de la Sagrada Familia. En el interior, Reynés plasmó la imagen de San José con el niño y dos ángeles en oración sobre el altar. La luz entra por las cristaleras de colores de los ventanales. La reja de la puerta de entrada contiene un pavimento de mármoles de colores y placas de bronce. El monumento fue encargado por Francisca de Seycher en honor a la memoria de su marido Josep Gener i Batet (1831-1900), destacado fabricante de tabaco en Cuba.

13 – PANTEÓN VIAL I SOLSONA_ Vía Sta. Eulalia, Agr. 3a, núm. 72
Sepultura proyectada por el arquitecto Josep Balet en 1901 y acabada en 1902, destaca una escultura muy modelada, de mármol blanco, de aspecto realista; buen estudio anatómico obra de Enric Clarasó. Consiste en una estatua que representa a un hombre joven, casi desnudo, que se cubre únicamente la parte inferior del abdomen con una ropa descabellada, que lleva un pico entre las manos, en plan de cavar su fundición. Con esta escultura, Clarasó obtuvo la primera medalla a la Exposición Internacional de París del año 1900. En la parte inferior de la escultura hay un bloque de piedra con la inscripción “Memento Homo”. El escultor comentaba en su libro “Notes viscudes” de 1931: “Penso que és l’obra fins avui que he fet més trobada de pensament i més construïda de conjunt i detalls una de les més endevinades de la nostra època”. “Memento Homo, recorda’t home que vens de la terra i a la terra tornaràs”. Clarasó con esta obra transmitía la nueva visión sobre la vida, una visión terrenal y alejada de divinidades. Una nueva visión surgida de la revolución médica y científica que se vivía en la época y que trataba al ser humano como una criatura más de la naturaleza y, por lo tanto, sometida a las leyes naturales como cualquier otra.

14 – PANTEÓN FORTUÑO I FERRÚS_ Vía St. Oleguer, Agr. 3a, núm. 74
Un ángel majestuoso ante un sarcófago preside el panteón del indiano, Baltasar Fortuño Ferrús, originario de Benissanet (Ribera de Ebro), que ejerció de médico cirujano en Puerto Rico desde 1850. Cuando volvió de América encargó al arquitecto Ubaldo Iranzo el proyecto funerario, con colaboración del reconocido escultor Josep Campeny en 1902. El ángel custodia el sarcófago que se encuentra detrás suyo y vela el alma del difunto. Lleva una túnica larga de corte clásico y muestra unos brazos musculosos. También flexiona ligeramente la pierna izquierda, cosa que, mediante la caída de los pliegues de la ropa, confiere a la figura ritmo y movimiento. A pesar de que no muestra ninguna expresión de consuelo, dirige la mirada hacia el cielo para cumplir la misión de ángel que guía las almas. Sostiene con la mano izquierda un pomo de flores y hojas de adormidera que simbolizan el sueño eterno, mientras que con la otra mano sujeta la palma, considerada universalmente símbolo de la victoria y de inmortalidad.

15 – PANTEÓN CAMPASSOL / BORRELL_ Vía St. Oleguer, Agr. 3a, núm. 75
El panteón de las familias Campassol y Borrell lo proyectó el arquitecto Miquel Bertran de Quintana en 1902. Monumento formado por un basamento amplio, cercado de pilones de piedra unidos por una barandilla de hierro de ornamentación floral y formas sinuosas próximas al modernismo. Destaca un pedestal que tiene en la parte anterior una orla de flores y de acanto y letras góticas, y en la parte posterior la inscripción en latín “Beati mortui qui in domino moriuntur”. Sobre esta base hay una columna con un capitel antes formado por flores grandes y rematado en forma octogonal, y servía de base a la cruz esculturada que concluía la estructura. A su lado se conserva una figura espectacular de un ángel de mármol, obra del destacado escultor Josep Llimona, que llevaba en el brazo izquierdo una espada de hierro, que ha desaparecido. De modelado fundido y formas suaves, tiene una expresión de altivez y expectación, la mirada fija y los labios oprimidos.

16 – SEPULTURA JOSEP CLARÀ I AYATS_ Vía St. Oleguer, Agr. 3a, núm. 50
La obra funeraria la realizó el mismo artista un año antes de su muerte. Josep Clarà i Ayats (1878-1958) es considerado uno de los escultores más destacados del Noucentisme. Formado en Olot y posteriormente en Tolosa y París, donde tuvo una gran influencia de artistas franceses como Auguste Rueden, considerado el padre de la escultura moderna, o Aristide Maillol, Clarà desarrolló su propio modelo clásico, a menudo depurado y austero, como demuestra su sepultura, un relieve femenino sentado con expresión de tristeza.

17 – PANTEÓN ALOMAR I ESTRANY_ Vía St. Oleguer, Agr. 3a, núm. 67
El panteón Alomar i Estrany fue realizado en 1893 por el arquitecto Frederic Aymamí con elementos propios del arte clásico. Destaca principalmente una de las mejores obras funerarias del reconocido escultor Josep Llimona. La figura perfectamente modelada, con un buen tratamiento de las ropas, es un avance del modernismo. Llimona, discípulo durante los primeros años de Rossend Nobas, abandonó el estatismo de sus obras, y fue capaz de plasmar la profundidad de los sentimientos. Con esta obra, el todavía joven escultor ganó un gran prestigio que posteriormente demostró con un abanico de obras que lo han posicionado como el máximo representante del modernismo en el arte de la escultura. El panteón de la familia Alomar i Estrany fue encargado por la Sra. Francesca Estrany para enterrar los despojos de su difunto marido el Dr. Alomar. Joaquim Alomar i Font, farmacéutico de profesión, fue conocido para liderar, junto con Joan Uriach, los laboratorios Alomar i Uriach, en 1864. Se trataba de un proyecto innovador en aquel tiempo, porque la tradicional droguería fue transformada en una farmacia central, la cual sería capaz de vender productos medicinales extranjeros, pero sin dejar de hacer de elaboración propia.

18 – SEPULTURA DE ADELA DOMÈNECH I SERRA, VDA. LLINÀS_ Vía St. Oleguer, Agr. 3a, núm. 98
Panteón realizado por el maestro de obras Joan Bruguera i Díaz en 1903 y los Hermanos Ventura, escultores marmolistas dedicados fundamentalmente a la escultura funeraria, que tenían el taller en la calle Muntaner, número 6 de Barcelona. En todos los cementerios barceloneses hay sepulturas diversas proyectadas y ejecutadas por ellos, o incluso hechas directamente en su taller. La Sra. Adela Domènech hizo trasladar a este panteón los despojos de su marido Josep Llinàs y de sus antepasados enterrados en el cementerio de Poblenou, entre ellos su padre Jacinto Feliu Domènech i Sastre (1802-1863), político progresista que fue Alcalde de Barcelona, de Madrid, Diputado, Senador y tres veces Ministro de Isabel II.

19 – PANTEÓN PILAR SOLER, VDA. SERRA_ Vía St. Oleguer, Agr. 3a, núm. 65
El panteón fue encargado por la señora Pilar Soler y quien lo proyectó fue el arquitecto de estilo ecléctico Rafael Puig i Puig, en 1894, con la colaboración de Pau Deulofeu, un escultor decorador especializado en arte funerario y recordado principalmente por formar el equipo de escultores que colaboraron con Elies Rogent en la construcción de la Universidad de Barcelona. El panteón destaca sobre todo por su inspiración en las construcciones funerarias faraónicas, como se puede ver con la gran pirámide de 12 metros de altura hecha de piedra de Montjuic. La motivación para hacer un panteón de estas características se debe al gran culto a la muerte que tenía la antigua civilización egipcia, es por esta razón que en los cementerios es habitual ver sepulturas neoegipcias. La pirámide contiene un gran basamento seguido de un friso que rodea todo el perímetro con relevos vegetales que hacen una cenefa simétrica. La puerta de entrada, al estilo de los antiguos hipogeos egipcios, está coronada por una esfera alada, símbolo de eternidad y reencarnación.

20 – SEPULTURA NICOLAU JUNCOSA_ Vía St. Oleguer, Agr. 3a, núm. 32
Nicolau Juncosa i Sabaté (1865-1932) encargó en 1913 una obra funeraria al escultor Antoni Pujol y Panadès con el objetivo de representarse a sí mismo como si estuviera vivo, con la indumentaria de la época. Este realismo escultórico tuvo su origen a mediados de siglo XIX, cuando los artistas dejaron de mostrar la muerte como tema grandilocuente y la introdujeron en la realidad cotidiana. La obra escultórica se denomina “La Solución”, tal y como se puede ver en el margen inferior izquierdo, y está acompañado de unos puntos suspensivo y un interrogante. En este caso la muerte es vista como la solución a las dificultades de la fábrica que está reproducida detrás en relieve. Lo más sorprendente de esta sepultura es que fue encargada por el mismo Nicolau Juncosa y que el rostro de su estatua fue realizado mediante la técnica de la máscara de tiza aplicada una vez muerto, de forma que pudieron reproducir fielmente su expresión facial. Juncosa fue un próspero comerciante y exportador de vinos, gerente de la casa de vinos Vendrell y Compañía, y político convirtiéndose en teniente de alcalde de Barcelona entre el 1909 y el 1913, y posteriormente encabezó la candidatura Coalición Republicana, saliendo elegido Diputado por Tarragona. Su papel político se vio reforzado con la proclamación de la Segunda República Española, convirtiéndose en un personaje destacado dentro del Partido Republicano Radical, el segundo con más escaños de todo el Estado.

21 – PANTEÓN AMATLLER_ Vía St. Oleguer, Agr. 3a, núm. 35 al 43
Monumental panteón neorománico ideado por el cura Josep Gudiol i Cunill, y llevado a cabo por el arquitecto Emili Sala i Cortés, que firmó el proyecto el mes de marzo de 1911, acabando las obras en enero de 1915. Este mausoleo es un ejemplo notorio de la importancia que tenía para la burguesía el ámbito funerario, orientado como una continuidad de la vida. Los Amatller ya disfrutaban de una gran superficie en el paseo de Gracia. Teresa, la hija del fabricante de chocolate Antoni Amatller i Costa (1851-1910), adquirió con motivo de la muerte de su padre, varias parcelas que conforman una gran extensión para recrear en miniatura un entorno arquitectónico que lleva al recogimiento. Para llevar a cabo el panteón se utilizaron 150 m³ de sillares de piedra dicha del “raitx”, 2 m³ de mármol blanco de Italia, destinados a los dos sarcófagos –que trabajó Josep Tarrach- y en el altar del interior. Además, se anexionaron dos solares más destinados a la cruz de término. El modelo del tímpano de la puerta de entrada llevaba el anagrama EA a la parte izquierda y la fecha, esta firma, propia de Eusebi Arnau, no se encuentra en el tímpano realizado en material definitivo y aplicado a la obra. Los trabajos de forja fueron encargados a Ramon Collell Palanca “Picallimas”.

22 – PANTEÓN EDUARD SEVILLA I MONTOLIU/COROMINA_ Vía St. Oleguer, Agr. 5a, núm. 33
Panteón de estilo modernista que proyectó Leandre Albareda en 1906 y acabó en 1907, y que contó con la colaboración del aparejador A. Godinas, el escultor Rafael Atché, los marmolistas Mas y Tarrach, la fundición Vda. Argelaguet, y Damians, y los vidrieros Rigalt Granell. Monumento de mármol, de grandes dimensiones, tiene importantes trabajos de bronce. La parte superior conforma una terraza, a la cual se accede por dos escalinatas laterales. En este espacio hay un sarcófago custodiado por la figura de un ángel que con el brazo levantado apunta al cielo con la mano. Su actitud infunde consuelo y nos recuerda que un día resucitaremos. Esta obra representa un modelo suntuoso de artes aplicadas dentro de las tendencias más modernas de aquella época. Originalmente, el panteón fue encargado por el Capitán General de la Marina, Eduard Sevilla i Montoliu, y posteriormente fue adquirido por Lluís Coromina i Martorell, fabricando de productos carbónicos.

23 – PANTEÓN BUHIGAS_ Vía St. Oleguer, Agr. 5a, núm. 139
Clara Tamareu Vídua de Buhigas, va adquirir aquest solar de 16 m2 per construir-hi un mausoleu el mes de desembre de 1903, i el 1905 s’iniciaren els treballs dirigits pel mestre d’obres Joan Bruguera i Díaz. Els marbristes Enric Serra i Joan Figueras van ser els constructors de la part artística i segons la revista Ilustració Catalana, Bechini realitzà la figura de l’àngel. S’utilitza la pedra a excepció de la figura que està realitzada en marbre blanc. Hi destaca un sarcòfag de grans dimensions, de línies sinuoses amb decoració floral; a la part anterior d’aquest, hi ha a terra, un coixí sobre una catifa – que cobreix parcialment els esglaons- on es llegeix el cognom de la família. La figura representa un àngel, i es recolza suplicant sobre el sarcòfag. La figura en posició molt forçada, és un bon treball escultòric, amb un bon estudi i tractament de robes.

24 – PANTEÓN AUGUST URRUTIA ROLDÁN_ Vía St. Oleguer, Agr. 5a, núm. 137
Panteón de estilo neoclásico que proyectó en 1908 el arquitecto Antoni Vila i Palmés, director y profesor de la Escuela Municipal de Artes Aplicadas del distrito VIII y Jefe de la sección de habitabilidad del Ayuntamiento de Barcelona. Los trabajos escultóricos son del marmolista Martínez Fortuny. Monumento de planta poligonal en el cual se utiliza la piedra de Montjuic y el mármol blanco; consta de un ancho basamento que soporta una doble hilera de columnas, de fuste liso en la parte inferior y estriado en la superior. En este espacio superior se accede por medio de dos escalinatas laterales. En la parte central vemos la figura de un ángel de estilo clásico, excesivamente efectista, que apoya sobre un sarcófago profusamente decorado, de las mismas características estilísticas. Las obras se acabaron en 1911. Augusto Urrutia y Roldán fue un indiano vasco propietario de plantaciones de cacao en Venezuela, el cual se casó con Josefina Miró, prima del famoso artista Joan Miró.

25 – SEPULTURA PEDRO DEL BALZO_ Vía St. Oleguer, Agr. 5a, núm. 133
Proyectada por el arquitecto Miquel Madorell i Rius en 1905, con la participación de Víctor Masriera y de la Foneria Masriera Campins, es una muestra del alto nivel que alcanzaron las artes decorativas en Cataluña. El árbol de la cruz, original y refinado, presenta al estipe un tallo de hojas delicadas que es coronado por lirios, atributo de la Virgen, símbolo de la pureza y la inocencia, pero que también significan el abandono a la voluntad de Dios. A ambos lados de la cruz hay artísticos pebeteros, y formas sinuosas en piedra de Montjuïc que enmarcan la lápida con dos anillas y el nombre del difunto en letras de bronce. El encargo lo realizó Edelmira Rovira i Escofet en memoria de su marido Pedro del Balzo, abogado de profesión.

26 – PANTEÓN MARIA BUENO CARDIEL_ Vía St. Oleguer, Agr. 5a, núm. 45
Realizado en 1911 por el arquitecto Gabriel Borrell Cardona y el escultor Josep Rebarter i Gasulla, fue un encargo de Maria Bueno Cardiel para tener una sepultura familiar con distinciones. El lujo de los panteones del cementerio de Montjuïc recuerda al de las casas de la burguesía, y lo hace por los mismos motivos. La casa y la sepultura eran los escaparates, espejos que reflejaban el poder y la respetabilidad de la familia. La construcción de un nuevo panteón era noticia comentada en los periódicos y, por el Día de Todos los Santos, los barceloneses, después de visitar a sus difuntos, se acercaban curiosos a ver la nueva edificación. El panteón causaba admiración y con la admiración aumentaba la reputación de su familia.

27 – SEPULTURA DE LA FAMÍLIA MAUCCI_ Vía St. Oleguer, Agr. 5a, núm. 34
La sepultura de la familia Maucci, claramente realista, fue creada en 1913 por el maestro de obras Josep Masdeu y por el taller marmolista F. Graell. El estilo de la sepultura responde a una nueva forma de expresar los sentimientos ante la muerte de un ser querido. Al despido de quien se moría, a la confesión y a los sacramentos, se añade en el s. XIX un sentimiento nuevo. La muerte se convierte en el momento de la afirmación de los grandes afectos y los grandes amores. Esta idea romántica del amor vencedor de la muerte afectó al diseño de la escultura funeraria. La continuidad que da el amor a la familia y a los amantes más allá de la muerte se traduce en el retrato escultórico de los difuntos tal y como eran antes de morir, que se colocan en sus tumbas. La idea general de este estilo que tan bien nos representa la sepultura del editor Manuel Maucci es que la triste realidad de la muerte, del cadáver, es sustituida por una ilusión, la de detener el tiempo, y así fijar la juventud eterna, la belleza incorruptible, el amor que no desfallece.

28 – PANTEÓN CARBÓ_ Vía St. Oleguer, Agr. 5a, núm. 36
El panteón Carbó lo encargó Carme Juncadella i Olivé en 1904 para enterrar los restos de su marido difunto Enric Carbó i Ferrer, junto con otros familiares. La obra fue dirigida por el arquitecto Pere Garcia Faria, con modelos escultóricos de Eusebi Arnau. El ángel lo reprodujo Federico Bechini en mármol. El panteón destaca por una cruz de grandes dimensiones, que tiene en su parte central y de forma circular un relieve que representa a la Santísima Trinidad. El Padre y el Hijo están sentados en los extremos y el Espíritu Santo está en la parte superior en forma de paloma. En la parte inferior se puede leer la palabra “miserere”. Un trabajo que recuerda la actividad de Arnau como medallista. El ángel con las alas desplegadas se encuentra en actitud de escribir con la mano derecha, y en la mano izquierda lleva un rollo. La escultura, de tendencia modernista, lleva una túnica que lo cubre y reafirma el efecto de ligereza por ser más larga, creando la sensación de que el ángel está elevado.
Enric Carbó era originario de una familia acomodada de Vilanova i la Geltrú que, gracias al capital realizado con el comercio de vino y aguardiente en América, se convirtieron en grandes impulsores de la industria textil catalana. Además, era conocido por ser el tío del destacado pintor modernista Ramon Casas i Carbó.

29 – PANTEÓN BARTOMEU ROBERT / EMERENCIÀ ROIG_ Vía St. Oleguer, Agr. 5a, núm. 22 y 22 Bis
En uno de los espacios más relevantes del cementerio, destaca este panteón proyectado por el arquitecto Simó Cordomí Carrera, en 1903, para acoger los restos de Emerencià Roig i Bofill (1848-1901). Cordomí también realizó la sepultura que se encuentra adosada; se trata del panteón del médico y político Bartomeu Robert i Yarzábal (1842-1902). El panteón de estilo modernista que resalta por la ornamentación. En el modernismo, la naturaleza se convirtió en un elemento fundamental que lo llenó todo como la ornamentada cruz de hierro que corona el panteón. Líneas sinuosas y onduladas reproducen tallos y flores que, en la base del árbol de la cruz, se extienden como una planta trepadora por la cubierta del monumento funerario. Asimismo, la reja que cierra la sepultura y que muestra el símbolo del sueño eterno con las flores de adormidera, presenta unos elementos ondulados y ritmos curvilíneos. Bartomeu Robert fue considerado uno de los protagonistas del renacimiento iniciado en la medicina española durante el último tercio del siglo XIX, convirtiéndose con uno de los miembros destacados de la conocida “Generación Médica Catalana de 1888”. Médico titular del Hospital de la Santa Cruz y San Pablo en 1869, culminó su carrera en la política. En 1899, Bartomeu Robert fue designado alcalde de la ciudad de Barcelona, desde donde promovió el “Cierre de cajas”, una protesta en contra del aumento de impuestos del gobierno español en la sociedad catalana para hacer frente a la crisis colonial. Esta acción ciudadana se considera para muchos historiadores como el inicio del catalanismo político. Presidió la Lliga Regionalista desde su formación en 1901 y fue elegido diputado de las Cortes Generales en las elecciones parlamentarias de ese mismo año. Emerenciano Roig fue redactor de la Gaceta Médica Catalana y de La Independencia Médica (1877), dirigida por el prestigioso doctor y escritor Joan Giné i Partagas, quien era también rector de la Universidad de Barcelona. En estas revistas era donde escribía artículos el doctor Bartomeu Robert, su cuñado con quien tenía una gran amistad. Además, fue presidente de la Academia y Laboratorio de Ciencias Médicas y de la Academia de Medicina de Barcelona.

30 – SEPULTURA DE RODRIGO RUBERT I LAPORTA_ Vía St. Oleguer, Agr. 5a, núm. 104
Rodrigo Rubert Laporta, fabricante de paraguas muy reconocido en la ciudad, encargó en 1907 un panteón al arquitecto Josep Plantada i Artigas, quien lo realizó con la colaboración de los marmolistas Enric Serra y Joan Figueras. El objetivo era acoger a los tres hijos del matrimonio y, años después, a sus progenitores. La mortalidad infantil era muy alta, también entre las clases acomodadas, a raíz de las epidemias y la insalubridad de las ciudades industrializadas. Una muestra conmovedora del gesto amoroso de los padres, de las familias: los jóvenes hermanos vuelven a reunirse bajo el amparo de los padres. Un recuerdo para siempre del amor que unió y une a las familias.

31 – PANTEÓN LEANDRE ALBAREDA_ Vía St. Oleguer, Agr. 5a, núm. 1
El panteón Albareda es una obra realizada en 1889 por el propio propietario Leandre Albareda i Petit (1852-1912) para enterrar los restos de sus familiares. También sería su propia sepultura y posteriormente la de su mujer en 1922, momento en el que quedó clausurada a perpetuidad. Leandre Albareda, diseñador del cementerio, escogió un espacio privilegiado para levantar un monumental panteón. Elevado en una plaza, se accede mediante unas escaleras que hacen que resalte por encima del resto. De estilo neoegipcio, destaca un obelisco, símbolo de resurrección, y un gran ángel sedente que vela la puerta de la tumba. Colaboraron diferentes artistas destacados del momento, como los escultores Josep Campeny, en la escultura del ángel exterior y en el Santo Cristo interior, y Manuel Fuxà en el bajorrelieve en bronce de los retratos de los difuntos sobre las lápidas de los sarcófagos ubicados en la cripta. También participaron los hermanos Juyol en las esculturas de adorno, Pijoan y Casals en los bronces, los hermanos Ventura en los mármoles, Vilaró Saumell en los dorados, Grau en la fundición y Rigalt en las vidrieras de colores.

32 – SEPULTURA EDUARD PUIG I VALLS_ Vía St. Oleguer, Agr. 5a, núm. 5
Panteón realizado en 1889 por el arquitecto Frederic Aymamí donde destaca una obra escultórica de Josep Campeny que expresa una nueva sentimentalidad. La muerte se convierte en el momento de la afirmación de los grandes afectos y los grandes amores. El cielo se convierte en el refugio del amor que han dañado la crueldad de la muerte o los intereses de la sociedad. El cielo pasa a ser el espacio en el que los amantes se reencuentran y se unen libres finalmente de todos los obstáculos que los han separado. La obra de Campeny expresa la erotización que experimentó en estos años la representación tradicional cristiana del ángel que se lleva el alma hacia el cielo. Campeny, que quizás sigue el dibujo de Charles Kingsley, transforma al ángel en el dios del amor, y el alma a Spyche, su esposa.

33 – SEPULTURA DE ERNEST NIQUET_ Vía St. Oleguer, Agr. 4a, núm. 3
Sepultura que se llevó a cabo en 1895, según un proyecto firmado por el arquitecto Josep Balet y el maestro de obras Domènec Balet Nadal, en el que se distingue una escultura exenta, en mármol, realizada por Enric Clarasó. El escultor plasmó una figura femenina en actitud de abatimiento que lleva la cabeza cubierta; acompaña la expresión de dolor la acción de tirar unas flores en la tumba. Es una escultura de mucho realismo, de carácter, con mucha expresión de gesto; simboliza la promesa del recuerdo perdurable de la persona, resuelta de forma humana e íntima. La superficie de la sepultura estaba rodeada por una barandilla de hierro que ha desaparecido. Enric Clarasó en Notes viscudes, la titula Meditació y la define como una mujer sentada sobre la tumba de quien ya no estaba, donde deja caer unas flores y llora por el cuerpo que ya no podía ser suyo, con el sentimiento de lo que había perdido y de no haber sentido el gozo de cuando lo tenía.

34 – SEPULTURA DE JOSÉ M. FERNÁNDEZ COLAVIDA_ Vía St. Carles, Agr. 2a, núm. 2
Dos de las figuras más significativas del espiritismo de la Barcelona de alrededor del año 1900 tienen su sepultura en el “recinto libre” del Cementerio de Montjuïc. Se trata de Amalia Domingo (nicho 35) y de José María Fernández-Colavida. José María Fernández Colavida, fallecido o “desencarnado” en 1888, fue presidente de la Asociación de Amigos de los Pobres, fundador, propietario y director de la Revista de Estudios Psicológicos, y autor y traductor de numerosas obras al respecto. El espiritismo tuvo muchos seguidores. Ya el 9 de octubre de 1861 el obispo de Barcelona había hecho quemar trescientos libros y folletos de tema espiritista propiedad de José María Fernández Colavida en la explanada en la que se ejecutaban los criminales. La oposición y persecución de la iglesia católica, y el descrédito del espiritismo por parte de la ciencia, no impidió que se extendiera por toda la ciudad. Todavía en 1934 se celebró en Barcelona un congreso internacional de espiritistas.

35 – SEPULTURA DE FRANCESC LAYRET I FOIX_ Vía St. Carles, Agr. 2a, núm 242.
La sepultura de Francesc Layret i Foix (1880-1920) es el reflejo de un período de lucha violenta entre la patronal y algunos sectores anarquistas. La patronal organizó el “Sindicato Libre”, desde el que se dirigió la violencia contra los trabajadores y se llevó a cabo la estrategia de intimidación y terror que se conoce como “pistolerismo”: el asesinato de líderes obreros por pistoleros profesionales bajo el amparo de los gobernadores militar y civil. Layret, abogado laboralista, fue víctima del pistolerismo. Al igual que su compañero Salvador Seguí, conocido como el “Noi del Sucre”, también asesinado por la patronal, eran figuras muy respetables y conocidas entre las clases populares barcelonesas. Eran también dos voces moderadas dentro del movimiento obrero y su capacidad de unir varias facciones sindicales y políticas, y su capacidad de mediación con sector burgueses (Layret era de origen burgués), les convirtieron en objetivo prioritario para aquellos sectores patronales que buscaban la radicalización del movimiento obrero y, de esta forma, la intensificación de la represión policial contra los sindicatos. Layret fue asesinado a tiros por un grupo de pistoleros cuando salía de su domicilio el 30 de noviembre de 1920. Dos días después se organizó una huelga general y su funeral se convirtió en un acto político. La Guardia Civil y el ejército cargaron y dispararon contra la multitud.

36 – SEPULTURAS DE FRANCESC FERRER I GUÀRDIA, BUENAVENTURA DURRUTI I FRANCISCO ASCASO_ Vía St. Carles, Agr. 1a, núm. L-2
Francesc Ferrer i Guardia (1859-1909), pedagogo y fundador de la Escola Moderna, fue víctima de la represión que llevó a cabo el gobierno español de Antonio Maura. Denunciado por los representantes de la Iglesia Católica en Barcelona, que no veían con buenos ojos el desarrollo de una escuela laica y catalana, fue acusado de ser uno de los instigadores de la revuelta conocida como la Semana Trágica. Ferrer i Guardia, masón, librepensador y anarquista no fue responsable de la insurrección, pero era un símbolo de lo que más odiaban a las autoridades y los sectores conservadores de la ciudad. El 13 de octubre de 1909 fue declarado culpable por un tribunal militar y fusilado en el castillo de Montjuïc.
Buenaventura Durruti (1896-1936) y Francisco Ascaso (1901-1936) fueron dos líderes anarquistas que formaron parte de Los Solidarios, junto a Joan García Oliver, para responder a la violencia patronal y del gobierno, conocida como el pistolerismo, con atentados contra los industriales, políticos y eclesiásticos que financiaban a los pistoleros. Más tarde, también se convertirían en líderes antifascistas que lucharon contra la insurrección militar liderada por el general Francisco Franco. Ninguno de los dos escapó de la violencia que desató la Guerra Civíl española. Durruti murió el 19 de julio de 1936 en la ciudad universitaria de Madrid defendiendo la capital del ataque fascista. La versión oficial de su muerte es que recibió un disparo por accidente, pero es posible que fuera víctima de un atentado. El 22 de noviembre de 1936 se celebró su entierro y fue uno de los funerales más multitudinarios de la historia de Barcelona. Ascaso murió en Barcelona un día después de Durruti en el ataque a las Atarazanas, uno de los puntos donde se habían concentrado los militares que apoyaban el alzamiento fascista en Barcelona.

37 – SEPULTURA DE LLUÍS COMPANYS I JOVER – EL FOSSAR DE LA PEDRERA
Lluís Companys i Jover (1882-1940) fue un abogado, periodista y político catalán que pasó a la historia por ser el líder y cofundador del partido Esquerra Republicana de Catalunya y Presidente de la Generalitat de Catalunya escogido democráticamente por el pueblo catalán. Ejerció su presidencia desde 1934 hasta su muerte, en 1940. Catalanista y republicano, Companys fue una persona dedicada al pueblo, con una alta sensibilidad hacia los problemas sociales, actuando incluso como abogado de los trabajadores. En 1939, poco antes de la entrada de las tropas franquistas en Barcelona, se exilió a Francia, donde fue detenido por la GESTAPO, que lo devolvió al gobierno del general Franco. Fue juzgado por un tribunal militar sin garantías que le condenó a muerte por fusilamiento. El día 15 de septiembre de 1940 lo ejecutaron en el castillo de Montjuïc. No quiso que le vendaran los ojos, y sus últimas palabras, según aseguran, fueron: “Assassineu un home honrat. Per Catalunya”
La tumba de Lluís Companys está situada en el Fossar de la Pedrera del Cementerio de Montjuïc (1984-1986), una tumba común donde los franquistas enterraron a más de 4000 anarquistas, republicanos y catalanistas después de ser ejecutados. Actualmente, es un extraordinario monumento resultado de la iniciativa de familiares de las víctimas, instituciones públicas y organizaciones civiles. Aquí se encuentran los restos del presidente Lluís Companys desde 1985, y cada 15 de octubre se realiza en este sitio un acto de homenaje a Companys ya todos los caídos por la represión franquista.
